El Abenomics nació tras la victoria electoral del Partido Liberal Democrático en 2012 compuesto de tres políticas o "flechas": una política monetaria expansiva, un programa orientado a la consolidación fiscal y diversas reformas estructurales para mejorar la competitividad en el largo plazo.
Siguiendo estas líneas de actuación, en 2013 el Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés) inició un importante programa de compra de bonos para inyectar liquidez en los mercados financieros y acabar así con la deflación, que acompaña a Japón desde hace años. Tras dos años, lejos de abandonar esta medida, y contra todo pronóstico, el BoJ decidió el pasado mes de diciembre mantener el importe de este programa (unos 650.000 millones de dólares anuales) y al mismo tiempo extender el vencimiento de los bonos que adquiere (de entre 7 y 10 años a entre 7 y 12 años). Implementó un nuevo plan de compra de ETF, siendo trackers del índice JPX-Nikkei index 400, que comenzará en abril, a un ritmo de 300.000 millones de yenes por ejercicio. Finalmente, decidió incrementar su inversión máxima en inmobiliario hasta el 10% de cada emisión, desde el 5% inicial. Desde el BoJ explicaron que se tomó la decisión "para complementar los efectos de su programa existente de flexibilización cuantitativa y cualitativa".
Como parte de su segunda flecha, de política fiscal, Abe inició en 2014 una subida progresiva del IVA, del 5 al 10%. En 2014 se subió hasta un 8%, y la caída de la demanda interna fue tan importante que el país volvió a entrar en recesión. El Gobierno ya ha anunciado que aplazará la próxima subida del IVA para la primavera de 2017.
Además, Japón ha aprobado una rebaja del Impuesto de Sociedades a un 29,97% a partir de abril (actualmente se sitúa en el 32,11%, muy por encima del 25% de media que registran las economías de la OCDE) y ha anunciado que lo recortará más en el próximo año fiscal, hasta el 29,74%.
Medidas estructurales