El Gobierno de Japón ha lanzado un conjunto de medidas económicas de emergencia con el propósito de disminuir el impacto negativo de los aranceles impuestos por Estados Unidos.
Esta decisión llega justo antes de la segunda ronda de negociaciones comerciales bilaterales, que está programada para la próxima semana. El paquete comprende cinco pilares clave: entre ellos, el apoyo a la financiación empresarial y acciones para estimular el consumo. La idea es disipar las inquietudes de que estos aranceles puedan afectar de forma significativa las exportaciones japonesas y, por ende, la economía en general.
El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, ha afirmado que estos aranceles podrían «perjudicar sustancialmente a las industrias nacionales que sustentan nuestra nación, como la automotriz y la siderúrgica». En respuesta a esta situación, el gobierno ha decidido bajar los precios de la gasolina y el diésel en diez yenes por litro y ofrecer subsidios en las facturas de energía.
También se está valorando la posibilidad de ampliar el alcance de los préstamos a bajo interés para pequeñas empresas a partir del próximo mes. Ishiba ha subrayado la necesidad de colaboración entre Tokio y Washington para lograr beneficios mutuos.
El anuncio se produce un día después de que se confirmara la visita a Estados Unidos de Ryosei Akazawa, ministro encargado de Revitalización Económica y Nuevo Capitalismo, quien liderará las negociaciones sobre aranceles.
