Cuatro años. Ese es el tiempo que ha ganado Shinzo Abe, el primer ministros nipón, para llevar a cabo su plan económico. Con esta nueva prórroga, el Partido Liberal Democrático intentará consolidad las reformas iniciadas con el programa Abenomics.
En el año 2011, los expertos de BBVA publicaban un informe en el que consideraban un "desastre" la situación económica de Japón. El estudio exponía, tras el terremoto que afectó al país, que "en países desarrollados los impactos económicos de desastres naturales son transitorios y pequeños, sin alterar tendencias de largo plazo".
Además, se argumentaba que los "gastos de reconstrucción y eventual bail-out de compañías de seguros podría poner en dificultades al gobierno de Japón, aumentando sus primas de riesgo y forzando el ajuste fiscal".
Efectivamente, el desastre nuclear vivido en Fukushima tuvo un fuerte impacto en la economía de un país ya de por sí ‘tocado’.
Para solucionar la crisis que vivía el país, el primer ministro, Shinzo Abe, puso en marcha un plan de reforma económica en 2012. Dicho plan, conocido popularmente como ‘Abenomic’, se centraba en tres fechas: flexibilización agresiva, ampliación del gasto público y reformas estructurales.