El futuro pertenece a quien se prepara para dominarlo. El segundo hombre más rico del mundo, con una fortuna cercana a los 187.000 millones de dólares, es consciente de que mirar por el presente podía acabar dejándole anclado en el pasado. Es la filosofía que Jeff Bezos abrazó cuando solo vendía libros a domicilio.
En la última década, las ventas de su empresa se han multiplicado por siete, desde los 50.000 millones de dólares hasta los 386 mil millones que anunció hace unos días. Sin embargo, ese incremento de los ingresos apenas se destina a beneficios, y eso que las ganancias de Amazon alcanzaron los 21.000 millones de dólares en 2020.
La obsesión de Bezos es que los ingresos de hoy son los beneficios de mañana. Las ganancias se reinvierten en investigación y en estudios que permitan descubrir qué se hace mal, qué se puede mejorar y qué otros mercados pueden generar más ingresos a una compañía que tiene la capacidad para desarrollar todo negocio que se proponga.

El resultado es que Amazon no solo domina el comercio electrónico a nivel mundial, sino que durante estos últimos años ha lanzado diversos servicios que prometen proporcionar mayores rentas. Servicios en la nube, altavoces inteligentes, contenido audiovisual o incluso un plan para llegar a la nube forman parte de los planes de Bezos para dominar el presente y el futuro.
