Durante su comparecencia, Jordi Pujol, ha defendido su inocencia asegurando que el origen de su fortuna no es ilícito. El discurso ha girado en torno a la figura de su padre, Florenci Pujol, argumentando que se hizo rico en la bolsa "con la complicidad de las autoridades monetarias españolas". El propio Pujol ha cuantificado la herencia en 140 millones de pesetas.
Sobre la existencia de dinero en el extranjero, el expresidente ha asegurado que "puede ser criticada, pero no presupone que el origen de ese dinero sea ilícito o proceda del erario público".
Gran daño a la política
Tras las palabras de Jordi Pujol, después ha sido el turno para la oposición. Gemma Calvet, diputada republicana, no ha escondido que es un día "doloroso". Entre la batería de preguntas, ha destacado su interés por saber quién gestionó la fortuna de la familia y por qué ha tardado tanto en confesar.
En el turno de réplica también ha participado Miquel Iceta, del PSC, que le ha recordado a Pujol su obligación de rendir cuentas ante los ciudadanos. Iceta no ha dudado en echarle en cara que "su engaño ha causado un gran daño sobre la política, el catalanismo y las instituciones de este país".