Jorge Calvo, profesor experto en Inteligencia Artificial y Top Voice en LinkedIn, analiza el impacto de la IA en nuestra vida cotidiana y laboral.
Calvo reflexiona sobre la importancia de la alfabetización digital y cómo la tecnología, lejos de destruir empleos, cambiará la forma en que trabajamos. Un análisis directo sobre los retos y las oportunidades que nos presenta esta revolución.
TOFF.- ¿En qué momento te diste cuenta de que la IA ya no era una promesa, sino que era una realidad?
JC.- La inteligencia artificial nos acompaña desde los años 50, aunque en sus inicios estaba centrada en analíticas y decisiones operativas basadas en datos.
El verdadero punto de inflexión llegó con la IA generativa, que marcó la transición de los antiguos modelos de IA a los actuales, capaces de generar texto, imágenes y otros productos.
Este cambio, impulsado por la aparición de modelos como ChatGPT, democratizó la tecnología. Hoy, la IA es una infraestructura tan esencial como la electricidad. En un futuro cercano, no entenderemos una aplicación que no lleve IA. Si te está gustando este contenido elaborado y te cuadra nuestro magazine, tenemos nuestro more.
Suscribirme JC.- Todos vamos por detrás, tanto alumnos como profesores. Aunque se utiliza mucho la IA debido a su facilidad, todavía nos falta en términos de concienciación y alfabetización en IA. Es fundamental que tanto estudiantes como docentes comprendan los modelos detrás de la IA, identifiquen sus sesgos y comprendan las diferencias entre modelos de diferentes países y lenguas. JC.- La IA debe verse como un asistente. La clave estará en convivir con ella. Aunque la IA es muy eficiente, el valor humano debe residir en la supervisión y toma de decisiones. La automatización, tanto mecánica como cognitiva, cambiará muchos trabajos, pero también generará otros. Lo importante es formar a las personas en habilidades que complementen la IA, y que encuentren su valor añadido en este nuevo escenario. JC.- No tiene sentido intentar detectar el uso de la IA, porque los modelos de lenguaje serán tan avanzados que será como hablar con una persona. Lo importante es cambiar el enfoque de evaluación: lo esencial es cómo los estudiantes interactúan con la IA, el proceso que siguen y las decisiones que toman. El futuro está en preparar a los estudiantes para usar la IA de manera productiva. La IA manejará la parte productiva y eficiente, pero el pensamiento crítico y reflexivo debe ser tarea del ser humano. Sin una base sólida de conocimiento, la IA puede llevarte por caminos que no entendemos completamente. JC.- Actualmente, se habla mucho del enfoque AI first, aplicando IA para solucionar problemas. Aunque la automatización está muy avanzada, se necesita más experiencia en la parte humanística. La parte técnica sigue siendo relevante, pero necesitamos un enfoque más reflexivo en la toma de decisiones, algo que antes no era tan necesario. JC.- Exacto. Es necesario supervisar las decisiones de la IA utilizando nuestro expertise. Es importante también comprender el «por qué» y el «para qué» de las decisiones, ya que la IA se basa en algoritmos que buscan optimizar problemas sin conciencia. El factor humano es esencial para añadir la parte social y ética a esos procesos. JC.- Hay grandes avances. Para mí, el descubrimiento de AlphaFold 2 de Google DeepMind sobre el plegamiento de proteínas es uno de los mayores logros, con aplicaciones en la creación de nuevos fármacos. En finanzas, sanidad y educación ya se ven aplicaciones significativas, como detecciones de cáncer o mejoras en la eficiencia administrativa. Estamos en el principio, pero la IA tiene el potencial de cambiar nuestra forma de vivir. JC.- La falta de recursos o de visión a largo plazo es un obstáculo. Aunque las herramientas actuales permiten que personas con menos conocimientos técnicos puedan abordar proyectos, un proyecto exitoso depende de una buena gestión del equipo. Además, ahora necesitamos perfiles que antes no eran tan necesarios, como lingüistas o filósofos, para gestionar los aspectos legales y lingüísticos de la IA. JC.- Los marcos regulatorios son diferentes en cada región. En EE. UU., la innovación es prioritaria y la regulación llega después; en China, el control es más fuerte. La UE pone un enfoque en los derechos fundamentales de las personas, lo que da una ventaja al poner a las personas en el centro. Sin embargo, la burocracia puede ser un freno para las empresas. JC.- No podemos quedarnos atrás. Aunque no estemos en el top 3, es imprescindible seguir innovando y colaborar con modelos como Mistral o el modelo español Alía. Es difícil competir con Silicon Valley o China, pero debemos seguir adelante. JC.- Aún existe una brecha significativa entre la universidad y la empresa, especialmente en investigación. Aunque se están haciendo esfuerzos para acercar a los estudiantes a retos reales, las empresas van a un ritmo mucho más rápido que las administraciones. JC.- El mayor riesgo es ser acríticos con ella. La dependencia cognitiva de los modelos puede ser peligrosa, ya que nos puede hacer confiar en una sola fuente de conocimiento. La clave está en ser «smarts» y no dejar que la IA nos arrincone. JC.- La IA aplicada a la robótica será un gran avance. El próximo paso será integrar la IA en el mundo físico, no solo en el digital. Además, mejorar la explicabilidad de la IA es crucial, ya que tenemos modelos efectivos pero no siempre sabemos por qué toman ciertas decisiones. JC.- Ese es el desafío: tenemos IAs que toman decisiones correctas, pero no sabemos cómo. Como ejercicio en clase, pregunto a los estudiantes si preferirían una máquina que acierta el 85% de las veces sin explicaciones, o una que acierta el 75% pero explica todo. Muchos eligen la primera opción por eficiencia. JC.- En 10 años, probablemente seremos avatares, pero me espero un mundo mejor. Los cambios revolucionarios siempre vienen con momentos difíciles, pero luego se estabilizan. La IA ha llegado rápidamente y nos ha tomado por sorpresa, pero cuando nos adaptemos, tendremos una era de bonanza. La tecnología no tiene límites, y debemos aprender a convivir con ella. JC.- Buscaría sobre todo la aplicabilidad y la rigurosidad. ¿Qué impacto tiene para el siguiente paso? ¿Y se ha sido riguroso con la seguridad de los datos, la ética y la viabilidad? La rigurosidad es el factor clave que el humano debe aportar.Te damos More
¡Suscríbete! Te pondremos en tu correo contenidos exclusivos, análisis y reviews, charlas con expertos, podcasts, planes, regalos y utilidades.TOFF.- ¿Crees que los sistemas educativos ya están preparados para que los estudiantes y los que trabajan puedan convivir con la IA o los que están ahora en el mercado laboral van por detrás?
TOFF.- Hay muchísimo ruido mediático en torno a si la IA va a destruir empleos. ¿Cuál crees que es la ventaja principal que nos va a aportar y qué es lo que nosotros vamos a hacer para diferenciarnos?
TOFF.- ¿Tiene sentido intentar poner freno a la IA?
TOFF.- ¿Qué prácticas concretas deberían ser ya irrenunciables en un proyecto?
TOFF.- ¿ Es el «para qué» lo que diferencia un buen proyecto de uno malo?
TOFF.- ¿Dónde ves aplicaciones reales y tangibles de la IA más allá de los discursos teóricos?
TOFF.- Muchos proyectos se quedan en pilotos. ¿Qué marca la diferencia entre un proyecto inspirador y uno escalable y sostenible?
TOFF.- Europa es punta de lanza en regulación. ¿Existe el riesgo de frenar la innovación por el exceso de normas?
TOFF.- ¿Corremos el riesgo de quedarnos atrás, teniendo en cuenta que los grandes modelos provienen de fuera?
TOFF.- ¿Hay suficiente colaboración entre empresas, administraciones y universidades, o seguimos trabajando en silos?
TOFF.- ¿Cuál es el mayor riesgo de la IA en este momento?
TOFF.- ¿Qué cambio transformará más profundamente nuestra sociedad?
TOFF.- ¿Si conocemos el porqué, podremos ampliar los campos de uso?
TOFF.- ¿Cómo será el escenario en 10 años?
TOFF.- Como miembro del jurado, ¿qué esperas encontrar en los proyectos?



