En cuestión de semanas, el coronavirus ha trastocado la rutina habitual de las grandes compañías españolas. Medidas como el teletrabajo, la cancelación de actos y viajes de negocios han alterado la dinámica del tejido empresarial español. Dentro de este paquete, también se incluyen las juntas generales de accionistas.
Lo que en un principio se trataba de un problema que afectaba a la Comunidad de Madrid, La Rioja, Labastida y Vitoria como principales focos del brote, en la última semana se ha extendido por toda la geografía española hasta suponer un problema de primer orden a nivel nacional tras el decreto del estado de alarma en todo el país.
Al margen de esta situación, las cotizadas se preparan para celebrar las juntas generales con menos accionistas de su historia. Al menos en la sala. En vista del avance del Covid-19, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ve «muy razonable», en las actuales circunstancias, «estimular cuanto sea posible la presencia por representación».
En un comunicado emitido, el organismo supervisor considera oportuno maximizar la utilización de mecanismos de asistencia remota y voto a distancia que incluyan sistemas de telepresencia o conexión telemática en tiempo real, o bien a través de otro medio recogido en los estatutos de la compañía. «Si estos medios están disponibles y resultan efectivos, puede incluso ser factible una junta general íntegramente telemática», precisan. Asimismo, en el caso de que los administradores u otras personas cuya presencia sea obligatoria, cabe la posibilidad de que puedan seguirla por asistencia telefónica o videoconferencia.
BBVA ‘conejillo de Indias’
A la crisis reputacional que enfrenta BBVA derivada del ‘caso Villarejo’, hay que sumar el cierre de uno de los edificios después de que un empleado de la firma diera positivo en coronavirus.