El arranque de la temporada estival, acompañado del fin de las restricciones ha desembocado en una situación alentadora para los establecimientos hoteleros en España, con un comportamiento que “apunta hacia la recuperación” durante el mes de junio. Según el Barómetro hotelero que elaboran de manera conjunta STR y Cushman & Wakefield, la ocupación ha sido del 40% durante el sexto mes de 2021, más del doble del contabilizado en el mismo mes de 2020, cuando fue del 18%. Esto se traduce en un crecimiento del 119%, impulsado por destinos de carácter vacacional o mixto como Islas Baleares y Málaga.
En este sentido, los ingresos por habitaciones disponibles (RevPAR) también han experimentado un avance de tres dígitos, pasando de los 13 a los 41 euros (+211,7%), mientas que el precio medio diario por habitación ha sido de 102 euros, frente a los 72 del mismo mes del año anterior (+42%). “A pesar de que las cifras siguen siendo bajas si las comparamos con 2019, es un síntoma positivo que se podría confirmar durante el verano”, comentan en el informe. En todo caso, esto dependerá de la evolución epidemiológica, que ha empeorado en las últimas semanas, con la incidencia acumulada de COVID-19 en el umbral de los 700 casos por cada 100.000 habitantes y pone en riesgo el punto de inflexión producido en la mitad del ejercicio.
A este respecto, el country manager de STR para España y Portugal, César Escribano, asegura que “el sector está haciendo enormes esfuerzos para adaptarse a un entorno de demanda internacional y doméstica muy cambiante. Por un lado, las restricciones que imponen los principales países emisores y, por otro, las medidas de protección de los gobiernos autonómicos frente a la pandemia están provocando que la situación de las reservas en libros cambie cada semana”.
Por su parte, el socio y codirector de Cushman & Wakefield Hospitality en España, Bruno Hallé, lamenta las nuevas cancelaciones a raíz de la variante delta y que la pandemia no haya dado tregua, lo que impide poder llevar a cabo una estrategia unificada. En estas circunstancias, el experto espera que el verano “sea razonablemente” bueno en destinos vacacionales peninsulares, mientras que la movilidad con las islas queda condicionada a una reapertura “con seguridad”. En cuanto a lugares urbanos como Madrid y Barcelona, se da por hecho un movimiento de viajeros progresivo, fijando 2023 como la fecha en la que se registrarán niveles pre-COVID.