Madrid es por estos días la capital mundial de la lucha contra el calentamiento global, un tema que preocupa y ocupa a líderes de todo el planeta, que hasta el 13 de diciembre se dan cita en la capital española para tomar decisiones frente a la emergencia climática. Pero no solo atañe a quienes tienen el poder, pues nos afecta a todos por igual; por ello debemos generar conciencia de que desde nuestras casas, en cada una de nuestras actividades, podemos colaborar para reducir nuestra huella medioambiental, haciendo pequeños cambios día a día. Medidas que no solo ayudarán en la lucha contra el cambio climático, sino también a nuestros bolsillos, al permitirnos bajar la factura de energía y combustible.
En el sector de la movilidad es quizás donde parece que en los últimos años ha comenzado ya ese cambio de hábitos de consumo dirigidos a reducir nuestras emisiones. Ello queda en evidencia con el aumento de la demanda de coches menos contaminantes por parte de los consumidores, la oferta también cada vez mayor de vehículos con combustibles alternativos por parte de los fabricantes y la apuesta de las empresas por formas sostenibles de transporte. Claro está que en estos aspectos han sido clave las medidas restrictivas tomadas por las autoridades, pero sea cual sea la razón, lo cierto es que estos cambios son ya una realidad.
El compromiso por la sostenibilidad ha permitido el surgimiento de nuevas formas de movilidad basadas en la economía colaborativa, donde el concepto de propiedad de un vehículo se ha ido transformando en un concepto más de uso, fomentando así actores como el renting y el carsharing. Dos nuevas formas de movilidad que ayudan a reducir de forma considerable el número de coches que circulan diariamente por las calles.
Un coche compartido permanece en circulación prácticamente todo el día, a diferencia de uno en propiedad que está parado la mayor parte del tiempo. De hecho, disfrutan de él varias personas diariamente que utilizan el coche solo cuando existe una necesidad real de movilidad, reservándolo y devolviéndolo en los lugares que les interesan, con la comodidad y practicidad que ello conlleva.
Sin embargo, para lograr una movilidad sostenible no basta solo con los cambios en las formas de consumo, también se deben llevar a cabo otras acciones como la renovación del parque automovilístico. En España el parque móvil tiene una antigüedad media de 12,3 años, por lo que se hace necesario ir, poco a poco, cambiando los coches antiguos y contaminantes por vehículos de bajas emisiones.