Adolfo Ramírez es una de esas personas que ha dedicado casi toda su trayectoria profesional a la banca. Oriundo de Madrid, se incorporó a Banesto nada más acabar la universidad donde llegó a desempeñar diferentes puestos de dirección hasta recalar en Banco Santander tras la absorción. Su último cargo en la entidad fue encabezar el área de Operaciones y Tecnología como director general adjunto. Un reto que le sirvió de inspiración para su libro ‘Digitalízate o Desaparece’ y que ya va por la sexta edición. Su publicación en noviembre de 2017, coincide con su salida del banco como punto de inflexión para dar fin a una etapa y comenzar otra nueva.
Firme defensor de la generación plateada (personas de 50 y 75 años) como principal fuente de conocimiento, el lema ‘mente de principiante’ es una máxima que siempre le ha acompañado y que ahora cobra más sentido que nunca para él. «Llevaba toda la vida haciendo la agenda de los demás», comenta en una entrevista a DIRIGENTES. Ahora su tiempo lo reparte entre contribuir con su experiencia a alumnos del IE Business School y The Valley e investigar por su cuenta.
Su acceso a la dirección general adjunta de Banco Santander España como responsable de Tecnología y Operaciones tuvo lugar en 2013, que coincide con la estandarización del uso del smartphone. ¿En qué situación se encuentra la banca digital en España?
Diferenciaría la aportación digital de aplicaciones de lo que es transformación digital. Una cosa es que las operaciones que tradicionalmente pasen a hacerse a través de un dispositivo pero el negocio se está haciendo de la misma manera. La digitalización trae mejor experiencia del usuario, agilidad y optimización de tiempos. Uno de los conceptos más potentes que se están desarrollando es lo que podríamos denominar banca invisible, que no es otra cosa que pasar a formar parte de la vida cotidiana de un usuario. Otro tema fundamental hacia donde deben ir los servicios financieros es hacia el desarrollo de plataformas. La banca debería pensar más en las necesidades de sus clientes que en los servicios que ofrece.
Las fintech se perfilan como una amenaza al negocio bancario. ¿Qué panorama dibuja esta nueva situación?