La celebración de la COP26 en Glasgow da pie a que den su opinión todo tipo de protagonistas en ese cambio de la economía. Banco Santander es uno de ellos y celebra su International Banking Conference, en la que importantes voces analizan los retos y la manera de afrontarlos. La propia presidenta del banco, Ana Botín, señala que «el cambio climático es nuestro principal desafío para el futuro».
Ese es el reto, la solución: «Una respuesta global». «Hay una oportunidad singular en Glasgow», avisa y cree que «a menos que hagamos algo ahora, el cambio puede ser irreversible». Botín destaca el papel de las finanzas, que se movilizan para contribuir a que la economía se descarbonice. En el caso del Santander, su compromiso consiste en dejar de prestar servicios en 2030 a aquellos clientes cuyos ingresos procedan en más de un 10% del carbón.
No obstante, recalca que el esfuerzo no es suficiente. Reclama planificación a largo plazo, compromiso político e incentivos claros. En ese sentido, el compromiso político debe enfrentar una realidad: «Habrá gente que pierda su trabajo», lamenta Botín. Por ello, se necesitará crear nuevos empleos para sustituir los que desaparezcan. En último término, la presidenta de Santander cree que la solución está en perseguir el llamado «crecimiento sostenible», entendido como aquel que no deja de lado a las partes más vulnerables de la sociedad.
A la intervención de Botín siguieron las de José Antonio Álvarez, consejero delegado de Banco Santander; Burkhard Balz, miembro del consejo ejecutivo del Bundesbank; Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España; y Fernando Restoy, presidente del Financial Stability Institute. La charla discurrió por senderos que van más allá del cambio climático, como por ejemplo la superación de la pandemia.
Álvarez explicó que la función de los bancos en ese escenario fue ayudar a «mantener la economía en marcha», a lo que también contribuyeron el Banco Central Europeo y los Gobiernos con diferentes medidas. El consejero delegado de Banco Santander se mostró satisfecho de la prudencia con que han gestionado los bancos la situación, lo que les ha permitido tener el capital «suficiente para lidiar con la pandemia».
