La gran banca es pionera en ciberseguridad y se protege eficazmente de los ciberataques. Sin embargo, las empresas financieras más pequeñas no tienen esa misma capacidad defensiva, lo que las convierte en objetivo prioritario de los ataques con origen ruso o prorruso en Europa.
Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, los bancos europeos han registrado un aumento en los intentos de ciberataque. Pero apenas se conocen datos concretos sobre los incidentes o las pérdidas, ya que las entidades no suelen revelarlos.
El cibercrimen global alcanza un coste cercano al 1,5% del PIB mundial, según la empresa española de ciberseguridad Secure&IT. Esta cifra, que se mantiene desde hace dos años, equivale a un billón de dólares, más del doble del valor combinado del tráfico de drogas, personas y armas.
El coste medio de un ciberataque bancario asciende a 13 millones de dólares (unos 11,41 millones de euros), según el Banco Central Europeo (BCE).
30 % más de ataques con motivación geopolítica
Los ciberataques con motivación geopolítica hacia Europa y Estados Unidos han aumentado un 30 % desde febrero de 2022. Los blancos más comunes son bancos, aseguradoras, administraciones públicas, hospitales, fabricantes de armamento, infraestructuras críticas y líneas aéreas.
