Según la compañía de ciberseguridad, nuestro país ocupa el octavo puesto del ranking mundial por volumen de usuarios atacados (el 20,05% de los internautas).
En lo que llevamos de año, la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) ha detectado campañas de phishing relacionadas con ING, BBVA y Caja Rural. Ni siquiera las instituciones oficiales se libran (este año se han realizado ataques contra la Agencia Tributaria y el pasado, contra la CNMV).
Pero ¿en qué consiste exactamente el phishing? Se trata de un método usado por los ciberdelincuentes con el objetivo de robar la información personal de sus víctimas, especialmente la de carácter bancario, mediante la suplantación de identidad. Los apodados como phishers suplantan la identidad de compañías reales, como los bancos, para hacer creer a las víctimas que sus peticiones son legítimas, engañarles y sustraer información como los datos de una tarjeta de crédito, el número de una cuenta corriente o las claves de acceso a la banca online. Por lo general, se bastan de los canales de mensajería para realizar sus ataques (correo electrónico, mensajes de texto, etc.), aunque ya se han detectado acciones más sofisticadas como el secuestro de routers.
La clave para no caer en este tipo de estafas es desconfiar. Nuestro banco, advierten los expertos del comparador de productos financieros HelpMyCash.com, nunca nos pedirá nuestras claves por correo electrónico ni otra información sensible como los datos de nuestras tarjetas de crédito.
¿Cómo actúan los ciberdelincuentes?