La inteligencia artificial generativa ha entrado de lleno en los tribunales. Disney, Universal y otros gigantes del entretenimiento han demandado a empresas como Midjourney y Runway por usar contenido protegido para entrenar sus modelos sin consentimiento ni compensación.
Los estudios acusan a las tecnológicas de entrenar modelos con películas, guiones, diseños y obras visuales extraídas de sus catálogos, lo que consideran una violación masiva de la propiedad intelectual. En la denuncia, presentada por la asociación Author’s Guild y respaldada por grandes productoras, se exige la retirada inmediata de estos datos de los sistemas de IA.
«No se puede construir tecnología innovadora sobre el expolio sistemático del trabajo creativo ajeno», señala la demanda. El caso recuerda al conflicto entre Napster y la industria discográfica en los 2000, pero con una escala y complejidad aún mayor.
El precedente de los artistas visuales
Esta demanda se suma a otros procesos abiertos en EE. UU. En enero de 2023, tres artistas gráficos —Sarah Andersen, Kelly McKernan y Karla Ortiz— denunciaron a Stability AI, Midjourney y DeviantArt, acusándolas de entrenar modelos como Stable Diffusion con millones de obras sin autorización.
En sus alegatos, sostenían que los modelos generaban imágenes que reproducían su estilo personal, lo que consideran una forma de plagio automatizado. El caso sigue en curso en California, pero ha impulsado el debate sobre los derechos morales de autor en la era digital.

