Según el informe, la cifra de 26.000 millones de euros corresponde al Valor Añadido Bruto (VAB) derivado de una reducción de la capacidad de consumo de las mujeres pensionistas, que perciben menores pensiones que los hombres. Este hecho implica una menor recaudación fiscal por parte de la Agencia Tributaria, traducida en 2.422 millones de euros en IRPF (2,2% del total ingresado) y 2.884 millones en IVA (2,2% de lo ingresado) que dejaron de recaudarse en 2018 por la inexistencia de esta potencial actividad económica.
El informe también calcula lo que supone, en términos de empleo, esta menor actividad económica: dejaron de crearse 414.600 puestos de trabajo, equivalentes al 2,1% del total de los ocupados en España ese año.
Para Antonio Huertas, presidente de MAPFRE, “todas las brechas de género son inaceptables, pero la de las pensiones es especialmente lesiva para las mujeres, porque su longevidad y sus necesidades de atención a la salud son aún mayores». Se trata de una desigualdad que se va corrigiendo, pero que debería acelerarse.
El sistema gasta menos recursos en mujeres
Tal y como señala el estudio, hoy en día el sistema público de pensiones gasta menos recursos en mujeres: el gasto en pensiones para ellas es casi 24.500 millones de euros inferior al de los hombres, a pesar de que las mujeres suponen el 48,4% del total de pensionistas (4,2 millones) y perciben el 51,6% de las pensiones, al recibir más de un tipo de pensión con mayor frecuencia que los hombres.