La creciente preocupación global por los aspectos medioambientales está generando cambios a gran escala en múltiples industrias. La capacidad de identificar con mayor precisión cómo las regulaciones ambientales están impulsando los cambios en la industria, y comprender su impacto en las empresas y sectores relacionados, podría ofrecer a los inversores una ventaja estructural.
Desde Lazard explican que los gestores que llevan a cabo valoraciones fundamentales bottom-up pueden anticipar mejor los riesgos y oportunidades creados por estos cambios estructurales, ya que realizan controles exhaustivos de los estados financieros de las empresas y mantienen un compromiso regular con la administración de la compañía para generar ideas sobre cómo desarrollar las diferentes áreas de la empresa.
La regulación ambiental está aumentando
En las últimas dos décadas han aumentado las regulaciones estrictas que se enfocan en la divulgación, los límites y los objetivos ambientales. A principios de 2017, existían más de 1.400 leyes climáticas en todo el mundo en comparación con las aproximadamente 60 leyes de 1997, el año en que se adoptó formalmente el Protocolo de Kyoto. Esto equivale a duplicar el volumen de las leyes climáticas a nivel mundial cada cuatro o cinco años.
Este crecimiento demuestra que casi todos los países del mundo están tratando de abordar el cambio climático de una manera u otra. Las investigaciones muestran que en 2017 164 países -que en conjunto representan casi el 95% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero- tenían leyes y políticas diseñadas para abordar el cambio climático, frente a los 99 países de 2015. El Acuerdo de París, adoptado en diciembre de 2015, fue un claro impulsor de este esfuerzo mundial.
