Confiar en el negocio, quererlo y defenderlo hasta la saciedad. Estas son las tres premisas que han guiado a Roberto de la Cuerda (Madrid, 1972) a lo largo de su trayectoria profesional. Emprendedor por vocación, la cadena de franquicias que regenta ha conseguido en tan solo seis años facturar nueve millones de euros y emplear a cerca de 220 personas.
Decidió emprender en plena crisis económica y, para ello, se jugó sus ahorros. ¿Visión de negocio o poca aversión al riesgo?
¡Una combinación de ambas! Pero sobre todo, las ganas de perseguir un sueño. Antes de crear El Kiosko yo tenía otro trabajo en un sector completamente ajeno a la hostelería, aunque soy un enamorado de este sector desde siempre. Esta situación se vio afectada por la crisis y, por distintos motivos, tuve la oportunidad de montar mi propio restaurante y hacer lo que me apetecía, así que aposté por ello, poniendo, efectivamente, mis ahorros y mis recursos. Y no me equivoqué. La crisis me dio el impulso para emprender y de una situación mala surgió una extraordinaria. También es cierto que me lancé porque tenía la visión de negocio muy clara: poner en marcha el local que imaginaba en mi cabeza como el sitio ideal para mí.
En el momento actual contáis con 10 locales repartidos entre Madrid, Barcelona, Málaga e Ibiza. Precisamente lugares muy turísticos. ¿Guarda alguna relación con la estrategia del grupo?
Además de esos 10 locales estamos a punto de culminar la apertura de cuatro establecimientos en Málaga y en diferentes municipios madrileños (Tres Cantos, Majadahonda y Alcobendas). En cuanto a la ubicación de estos, efectivamente, en nuestra estrategia de expansión influye la atracción turística de la zona, pero también, entre otros factores, su buen clima, ya que la terraza es un ‘must’ para nuestros locales.