Salvo un puñado de sectores económicos, el resto han sufrido una importante transformación en los últimos diez años, lo que se refleja también en el trabajo autónomo. Las cifras absolutas indican un aumento de 43.219 personas, que en términos relativos representa un aumento del 1,3%.
Haciendo este somero análisis apenas se perciben cambios en el perfil de los trabajadores por cuenta propia. Sin embargo, atendiendo a sectores concretos se observan cambios en una gran parte de ellos. No obstante, es cierto que apenas hay cambios en dos de las tres principales actividades que más autónomos acumulan.
Mientras que el comercio avanza en 6.864 personas, un 0,9%, la construcción retrocede en más de cien mil personas, lo que representa un descenso del 21,6%, según cifras de la Seguridad Social recogidas por ATA. Por su parte, la hostelería consigue elevar su cantidad de autónomos un 1,2%, con 3.800 más. Así, se puede observar que estas tres actividades mantienen el pulso (45% del total de autónomos), a excepción de la construcción, uno de los sectores que más sufrió la crisis.
“En una década hemos vivido una de las peores crisis y una gran revolución”, afirma Lorenzo Amor, presidente de ATA. La revolución de la que habla Amor ha significado el retroceso de un buen número de actividades, entre las que destaca la construcción o la agricultura, que perdió cerca de 30 mil trabajadores (-9,8%).
No obstante, otros sectores han recogido el testigo del trabajo autónomo, tales como el inmobiliario, que lideró el crecimiento desde julio de 2009 con un aumento del 52%, 15 mil trabajadores más. Por detrás se sitúa la sanidad, con una subida del 50,7%, hasta alcanzar los 110.241 autónomos. Otro sector que ha cobrado relevancia es la educación, que alcanza los 80.798 autónomos y elevó sus cifras un 49,2%.