China está llamada a convertirse en el líder mundial en automatización por la ingente cantidad de datos con que cuenta y sus medios para aprovecharlos. Desde vacas conectadas a la nube hasta drones de transporte de pasajeros, la floreciente red 5G posibilita una oleada de automatización a medida que mengua la población en edad de trabajar.
El big data y la automatización están convirtiéndose en nuevas fuentes de ingresos para los productores lácteos chinos. Uno de los retos biológicos de la industria láctea es que las tres semanas que normalmente dura el celo de una vaca comprenden un breve periodo de tan solo dos días en los que se puede fecundar y preñar al animal -la condición para que produzca leche-. Los ganaderos se guían por su experiencia a la hora de determinar cuándo llega este periodo, pero el margen de error es amplio. Y dejar pasar un celo puede ser costoso, pues se traduce en una pérdida de producción estimada en 250 dólares por vaca.
Pero ya está aquí la era de los bovinos conectados a la nube o smartcows: un dispositivo portátil desarrollado por Huawei puede mejorar la precisión con que se identifica el periodo de concepción de una vaca hasta el 95%, según la empresa, frente al 68% anterior. Esto se traduce en un incremento estimado de los ingresos de más de 60.000 dólares por cada 1.000 vacas, todo un impulso económico a las explotaciones lácteas a gran escala. En China ya se han vendido cientos de miles de estos dispositivos.
Cuarta oleada de automatización: Los datos son el catalizador principal
Durante los últimos siglos, el uso de la automatización ha crecido enormemente, pero en varias oleadas. La primera fue la revolución industrial del s. XVIII. La segunda surgió a lomos de la electricidad. La tercera ocurrió en la segunda mitad del s. XX con la revolución digital propiciada por los semiconductores de silicio. Y ahora estamos llegando a la cuarta, caracterizada por las máquinas autónomas, el internet de las cosas y el gran catalizador, el big data.