Las empresas europeas dan uso a 135 millones de extensiones telefónicas a diario. Solo considerando esa cifra se puede tener una idea de la magnitud del mercado de las comunicaciones en Europa. Sin embargo, estas comunicaciones se realizan en su mayor parte a la manera tradicional, por lo que un avance en la tecnología puede poner patas arriba el mercado.
Esto es lo que está empezando a suponer la tecnología en la nube que, por resumir, permite realizar comunicaciones utilizando internet. En esa línea, hay que decir que las posibilidades de esta tecnología superan las llamadas tradicionales, hasta ofrecer otros servicios como mensajería instantánea, entre otros, de modo que un solo aparato permite utilizar diversas opciones.
De momento, la telefonía en la nube supone una pequeña parte de las extensiones que mantienen las empresas, en torno al 11%, por lo que el margen de crecimiento aún es importante. De hecho, la compañía alemana NFON pretende avanzar en la adopción de este tipo de servicios y llevar su tecnología al mercado europeo hasta situarse como líder en el segmento.
Su evolución hasta ahora ha permitido llevar desde las 253 mil extensiones en 2017, hasta cerrar el año pasado con un total de 449 mil. La consecuencia es que sus ingresos se dispararon el año pasado un 33%, hasta los 57 millones de euros, mientras que este 2020 se espera que crezcan entre un 20% y un 24%.
Aunque la penetración es escasa todavía, los responsables de la compañía no dudan de que “ese cambio va a suceder”, en referencia a la sustitución de las líneas tradicionales por las IP (digitales). El responsable de la compañía en España, David Tajuelo, comenta en un encuentro con periodistas que esta década resultará clave: “De aquí a 10 años todos los teléfonos serán IP”.