La deuda pública francesa creció en 40.500 millones de euros durante el primer trimestre, hasta alcanzar los 3,3458 billones de euros a 31 de marzo, el 114% del PIB, lo que supone ocho décimas más que al cierre de 2024.
El Instituto Nacional de Estadística (INSEE) explicó que el principal responsable del aumento fue la Administración central, con 36.700 millones de euros más.
También influyeron las cuentas de la Seguridad Social, con un incremento de 3.300 millones, y las administraciones locales (municipios y regiones), con 600 millones adicionales.
Estas cifras agravan el contexto fiscal al que se enfrenta el Gobierno francés, obligado a preparar un presupuesto para 2026 con el objetivo de reducir el déficit, que en 2024 alcanzó el 5,8% del PIB, el más alto de la zona euro y muy por encima del límite europeo del 3%.
El Ejecutivo del primer ministro François Bayrou podría verse además afectado por una moción de censura que se debatirá la próxima semana en la Asamblea Nacional, promovida por la izquierda tras la reforma de las pensiones.
