Más de un millón de personas han muerto en el mundo a causa del coronavirus. El balance de la crisis sanitaria deja un reguero de familias que se han roto y de muchas otras que se van a romper, por los sacrificios que se han tenido que hacer para detener la pandemia.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que 90 millones de personas caerán este año en situación de extrema pobreza, lo que evidencia la grave crisis económica que vive el mundo. Desde el organismo internacional no dudan en comparar esta situación con la Gran Depresión, aunque en esta ocasión todos los países sufren sus consecuencias.
Se prevé que la caída de la economía durante este año sea del 4,4% y que las economías avanzadas comanden la recesión, con más del 5,8%. De entre todos los países avanzados, España será el que más sufrirá la crisis, con una recesión que alcanzará un 12,8% según el FMI, por encima del 11,2% que prevé el Gobierno. A cambio, la economía española gozará de una recuperación más intensa en 2021, con un repunte del 7,2%, el más elevado de entre las economías avanzadas.
Tanto el FMI como el Gobierno coinciden en sus perspectivas para el año que viene, pero la diferencia está en que el Ejecutivo español contempla que la ejecución de sus Presupuestos y la aplicación de las ayudas europeas elevará el crecimiento en 2021 hasta el 9,8%. El FMI por su parte, no contempla previsiones para el escenario que se propone desde España.
A pesar de la percepción de que lo peor ya ha pasado, desde el FMI advierten de que «esta crisis está lejos de haber terminado». En palabras de su consejera económica, Gita Gopinath, «es probable que esta crisis genere daños permanentes a mediano plazo». En particular, dichos daños se producirán en el empleo. En España ni siquiera se moverá la tasa de paro (16,8 para 2020 y 2021), pero es que en países como Francia o Italia incluso crecerá (del 8,9% hasta el 10,2% en Francia; y del 11% en Italia hasta el 11,8%).