Si hace tan solo unos pocos años su médico le hubiera propuesto atenderle a través de una pantalla, probablemente su reacción hubiera sido muy distinta a la de ahora. Una de las lecciones que ha extraído la sociedad de la crisis sanitaria son las ventajas que las herramientas digitales pueden aportar a las personas. En algunos de los momentos más duros de la pandemia, estas han conseguido mantener el contacto entre el profesional de la salud y el paciente, convirtiéndose en una ventana llena de oportunidades.
Antes de la llegada de la COVID-19 a nuestras vidas, el grado de madurez de la digitalización del sector sanitario en España ya había dado grandes pasos y muchos hospitales llevaban años haciendo importantes esfuerzos relacionados con el avance innovador de sus servicios. No obstante, a pesar del camino que todavía queda por recorrer, es evidente que la emergencia sanitaria ha impulsado la conciencia ciudadana y ha cambiado la mentalidad de la población con respecto a los usos de la tecnología. “La gente ha visto que es posible y lo ha aceptado”, comenta Carlos Sevillano, director comercial de ASHO.
Las vertientes que ofrece la digitalización son amplias y variadas, pero encuentran su nexo de unión en la búsqueda de la eficiencia del servicio que ofrecen. Una de las más visibles es la asistencia telemática, que aprovecha los canales de comunicación para organizar las visitas, en otros momentos impensables. Estas acciones también están encaminadas a facilitar la vida de las personas, por lo que otra vía llamativa es la posibilidad de hacer un seguimiento en remoto a determinados pacientes para enviarles de forma automática algunos datos relevantes de sus patologías como, por ejemplo, sus niveles de glucosa.
En esta misma línea, el envío de SMS para recordar al paciente el día y hora de su cita o la posibilidad de consultar los resultados de unas pruebas de manera online son facilidades con las que desde hace unos años la medicina trabaja para ser más “segura” y “transparente”. Además, a la hora de hablar de los logros conseguidos, también destaca la importancia de digitalizar las historias clínicas para que la información sea transversal y esté a disposición de todos los agentes de la salud, con independencia del sistema de información o el software que utilice cada uno. Así, este avance permitiría dar una continuidad asistencial rápida y de calidad.
En este contexto, la revolución más llamativa que se ha producido en los últimos meses ha sido la transformación de la percepción que las personas tienen respecto a la inclusión de herramientas innovadoras en actividades cotidianas. “Normalmente, los cambios tecnológicos se producen a lo largo de años”, mientras que el coronavirus ha acelerado todo este proceso, explica Sevillano, quien también comenta que la gente necesita tiempo para entenderlo, asumirlo y generar confianza.