La corrupción y el soborno siguen siendo problemas importantes en la política y la economía rumanas. La insatisfacción y la desconfianza popular con el sistema político son profundas, es por ello que las manifestaciones masivas contra las políticas del gobierno se suceden de forma regular. Un panorama que lastra la evolución económica de este país ubicado en el este de Europa.
Pese a todo, Rumanía ha mostrado unas sólidas tasas de crecimiento del PIB en los dos últimos años, impulsadas principalmente por el aumento de la demanda interna.

En 2017, la economía aumentó casi un 7%, debido principalmente al fuerte crecimiento del consumo privado, ayudado por los bajos tipos de interés, la subida salarial y la reducción del desempleo en la población.
Tal y como señala el último informe de Crédito y Caución, se espera que el Producto Interior Bruto crezca a un menor ritmo en 2018 y 2019, ya que la demanda interna se está enfriando. Así en el presente ejercicio, aumentará un 2,5%.