Los tres primeros meses de 2020 confirman lo que gran parte de las previsiones auguraban: una caída abrupta de la economía española. Por un lado, suma la paralización casi completa desde mediados de marzo y, por otro, la ralentización de los meses anteriores.
En esa línea, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publica en su avance de la Contabilidad Nacional que el PIB de España cayó un 5,2% en el primer trimestre del año en comparación con el trimestre anterior, en el que la economía española avanzó cuatro décimas. De ese modo, se observan distintos elementos que contribuyen a esta caída, sobre todo los que atañen al consumo final.
En particular, se observa que el gasto en consumo final en conjunto (hogares y administraciones públicas) se redujo un 5,1%, si bien el de los hogares cayó aún más, hasta el 7,5% con respecto al trimestre anterior. Asimismo, las empresas dejaron de invertir, tal y como muestran los datos de formación bruta de capital, que cayeron un 5,3% con respecto a los tres últimos meses de 2019.
En concreto, los elementos que sufrieron un mayor descenso fueron la inversión en viviendas, que se desmoronaron un 9,6%. Así, el primer trimestre resultó fatal para la demanda nacional, al reducirse un 5,1%.
Según los datos del INE, sufrieron la paralización de una manera particular las actividades de servicios, con caídas del 10,9% en comercio, un 11,2% en actividades artísticas o un 8% en actividades profesionales, científicas y otras.