La Empresa Familiar acaba de poner de manifiesto en su vigésimo cuarto Congreso sus grandes preocupaciones sobre la economía española. Hablamos de un colectivo que casi alcanza a 9 de cada 10 compañías en nuestro país, en torno a 1,1 millones de empresas.
EL PELIGRO DEL AUMENTO DEL IMPUESTO DE SUCESIONES
Una de las fundamentales se debe a un posible aumento de la presión fiscal en sus filas, debido a los trabajos de la Comisión de expertos convocada por el ministerio de Hacienda, que está analizando los pormenores de la situación tributaria en nuestro país. Se espera que su informe esté listo en febrero.
Se trata del traspaso de una empresa de generación en generación, de padres a hijos, que en la actual legislación española es muy favorable a los dueños de las compañías. En el caso del Impuesto de Sucesiones oscila entre el 1 y el 5% en la mayoría de las Comunidades Autónomas, de forma que la empresa, sin grandes recargos fiscales, pueda permanecer en la familia, pasando de los progenitores a sus vástagos.
Pero si esta situación cambia, como ha indicado el presidente del Instituto de la Empresa Familiar Marc Puig, puede provocar una pérdida de competitividad de las compañías españolas frente a las europeas. Además, ha pedido no penalizar fiscalmente a las empresas que pasan de generación en generación, ante la posibilidad de destruirlas para responder a urgencias de carácter coyuntural.
Considera que, si se grava fiscalmente a este tipo de empresas, endureciendo por tanto el Impuesto de Sucesiones actual, se corre el peligro de desmantelar empresas en funcionamiento.