El éxodo rural pasa factura al trabajo autónomo. Tras un período de crisis económica en el que muchos profesionales vieron en el autoempleo una fórmula para continuar en el mercado laboral, lo cierto es que se toparon con una nueva realidad sociodemográfica que ha dado paso a un escenario no exento de retos. A la sombra de la recuperación económica ha crecido la tendencia imparable de la ‘España vacía’, con una significativa repercusión en el empleo por cuenta propia.
La falta de oportunidades para emprender y la ausencia de relevo generacional se han retroalimentado hasta configurar un nuevo escenario cada vez más latente en regiones como Asturias o Castilla y León. Tal y como pone de manifiesto un informe elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), estas dos comunidades han sido de las más castigadas en materia de creación de empleo por cuenta propia entre el período 2009-2019 con una pérdida del 8,3% y de 8,5% de sus autónomos, respectivamente.
A las citadas hay que añadir otras como Galicia (-7,4%), Aragón (-6,6%), País Vasco (-6,1%), Cantabria (-5,2%), La Rioja (-4,5%) y así hasta un total de nueve comunidades autónomas en las que el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) ha registrado notables descensos. «Se comprueba como las comunidades en las que desciende el número de actividades regentadas por un autónomo se corresponden con las que más están sufriendo la despoblación. Cuando en un pueblo se cierra un pequeño negocio o se dejan de ofrecer servicios profesionales, el pueblo muere. Los jóvenes se marchan y las actividades y negocios pierden toda posibilidad de clientes», lamenta el presidente de ATA, Lorenzo Amor.
La otra cara de la moneda viene representada por Melilla (+50,2%), Ceuta (+15,7%) y los archipiélagos, que se han convertido en los grandes dinamizadores del empleo autónomo en los últimos diez años. En concreto, mientras que en Islas Canarias el repunte ha sido del 21%, con más de 22.000 trabajadores por cuenta propia más, en Islas Baleares este ascenso ha sido del 13,6% y supera las 91.000 personas inscritas en el RETA. Le siguen de cerca también Andalucía y la Comunidad de Madrid. Llama la atención el caso de Cataluña, con una ligera evolución del 0,3%.