La gestora canadiense BMO Global Asset Management conmemora este ejercicio veinte años de activismo accionarial. Un hito del que se muestra orgullosa su consejera delegada, Kristi Mitchem. Veinte años en los que ha abordado los temas ASG ( sociales, medioambientales y de gobierno corporativo) más relevantes y de mayor impacto para sus negocios con más de 5.500 compañías, para conseguir más de 3.700 cambios positivos.
El activismo accionarial ha ido cambiando. Nacido como un enfoque minoritario y limitado en gran medida a los inversores «con propósito», el activismo accionarial (engagement) se ha convertido en una práctica generalizada. El éxito de la iniciativa Climate Action 100+, que reúne a inversores con cerca de 40 billones de dólares en activos, refleja cuánto hemos avanzado.
La participación activa (active ownership) ha demostrado ser una herramienta financiera legítima y valiosa. En BMO, el activismo no es solo una herramienta para identificar y gestionar los riesgos, sino que también representa una vía para lograr un impacto positivo en el medioambiente y la sociedad. En la próxima década, la gestora canadiense quiere poner el énfasis en los resultados tangibles de este activismo a medida que nos acercamos a 2030, fecha límite para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). «Atrevernos a marcar la diferencia, tanto en los negocios como en la vida», no es tanto un título publicitario sino el verdadero propósito corporativo de BMO.
Entrevista a Luis Martín, BMO Sur de Europa y Latam sobre activismo accionarial
BMO está haciendo realidad este propósito gracias a su compromiso con la inversión responsable e intenta aportar su granito de arena para que las finanzas sean un factor de cambio positivo.