Los miembros de la Fed han llegado a esta decisión unánime tras hacerse públicos los datos económicos de enero y febrero que indican desaceleración con respecto a finales del 2018, un momento en el que el Banco Central estadounidense, más optimista, preveía subir dos veces los tipos de interés en 2019 en un cuarto porcentual.
Tres años después del inicio del plan para ajustar la política monetaria del país, la Fed le ha puesto fin al mismo, y lo hace por debajo de lo previsto a finales de 2015, cuando el banco central movió los tipos por primera vez desde el nivel cercano a cero adoptado en respuesta a la crisis financiera de 2007-2009 y la recesión.
Para algunos se trata de un “abrupto final”, al abandonar las proyecciones de cualquier alza este año en medio de signos de una desaceleración económica.
Aunque los miembros del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) reiteraron que serán “pacientes” a la hora de definir cualquier ajuste en el futuro, en 2020 la Fed estima que podría subir las tasas una sola vez, y algunos expertos apuntan a que esa subida será muy leve, hasta el 2,6%.
Además, la Reserva Federal ha cambiado su pronóstico de crecimiento para Estados Unidos con respecto a diciembre de 2018. Entonces hablaban de un 2,3% y ahora apuntan a que se quedará en el 2,1%.