Una de cal y otra de arena. Así se pueden resumir las declaraciones de esta madrugada del presidente de la Reserva Federal de EEUU (Fed), Jerome Powell, en una entrevista esta pasada madrugada en la emisora económica estadounidense Marketplace.
Si bien el presidente de la Fed se mostró optimista respecto a la política económica actual de la Casa Blanca, su previsión se ensombreció a la hora de calcular los posibles efectos de las medidas proteccionistas que Washington está poniendo en marcha y que están desencadenando una guerra comercial con China, con interposición mutua de aranceles, además de provocar fricciones con la Unión Europea, Canadá, México y sus socios del Pacífico.
Así, Powell aseguró en su intervención radiofónica que la economía de EEUU se mantiene en buen estado, al tiempo que afirmó que los programas de rebaja de impuestos y de estímulo del gasto aprobados en los últimos meses por el Gobierno del presidente Donald Trump servirán para que el Producto Interior Bruto (PIB) del país siga creciendo durante al menos los próximos tres años.
De hecho, la institución que preside ha pronosticado recientemente que el PIB estadounidense incrementaría su ritmo de crecimiento interanual hasta un 2,8% en 2018 frente al 2,3% registrado en 2017, aunque advirtieron de que la economía del país desaceleraría su avance hasta el 2,4% en 2019 y al 2% en 2020, fijando su potencial de expansión a largo plazo en el 1,8%.
De este modo, las declaraciones del presidente de la Fed le sitúan entre los más optimistas dentro de la institución, dado que otros miembros de la Reserva Federal han estimado crecimientos menores a medio plazo. De fondo, se mantiene latente la intención de la Fed de elevar los tipos de interés para evitar fluctuaciones en la inflación pero sin lastrar el crecimiento económico.