Las sospechas por riesgos de seguridad han despertado el rechazo generalizado por parte de Estados Unidos, un sentimiento que paulatinamente se ha ido extendiendo por los países europeos.
Esta crisis que comenzó con la acusación de espionaje del estado norteamericano hacia Huawei, siguió con la detención en Canadá de su directora financiera, Meng Wazhou, hija del fundador de la compañía, bajo las órdenes de Donald Trump. Este hecho amenazó con empeorar la guerra comercial. Ahora, la tecnológica china atraviesa un momento delicado en el que peligran sus contratos de instalación de la infraestructura de 5G en países europeos como Alemania y Francia.

Los «Five Eyes» ya alertaron a Canadá sobre Huawei
La fiebre contra la tecnológica china comenzó a extenderse desde Estados Unidos cuando el Gobierno prohibió la utilización de dispositivos de la marca ante los posibles riesgos de seguridad por parte del Ejecutivo chino. No obstante, el presidente estadounidense hizo campaña para evitar que en otros países se utilizase su tecnología por este mismo problema. Así, oficiales estadounidenses aconsejan a Italia, Alemania y Japón no implicarse con Huawei para desarrollar la infraestructura de la red móvil 5G. Pero en medio de este panorama, la compañía fundada por Ren Zhengfei, ha firmado 22 acuerdos comerciales de 5G.