Portugal se erige como el actual epicentro del compromiso internacional de la Fundación la Caixa. Después de la entrada de BPI en el Grupo CaixaBank, en el año 2017, la entidad se propuso extender su actividad al país luso. Por ello, durante este tiempo, se han invertido en este territorio más de 136 millones de euros destinados al desarrollo de iniciativas sociales, científicas, educativas y culturales. Además, recientemente la entidad ha anunciado que destinará 50 millones de euros anuales en acción social en el país.
En este escenario, el pasado mes de febrero, el presidente de la entidad, Isidre Fainé, se reunió con el presidente de la República Portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, y con el primer ministro, António Costa, para compartir algunos de los logros alcanzados en este lustro de actividad de la Fundación en Portugal. Durante estos encuentros, el presidente de la Fundación la Caixa quiso remarcar el objetivo de la institución a la que representa. “Como parte de nuestro modelo, queremos contribuir al bienestar de las personas y al avance de los territorios en los que estamos presentes. Cinco años después de nuestra llegada a Portugal, estamos muy satisfechos de la consolidación de nuestra acción social”, expresó.
De igual modo, Fainé también hizo hincapié en el vínculo que une la Fundación con este territorio: “Portugal es un país por cuyo desarrollo socioeconómico apostamos con pleno convencimiento, pero todavía queda mucho por hacer, por lo que queremos, además, renovar nuestro compromiso”.
Acciones prioritarias para las personas
En este escenario, la Fundación la Caixa ha puesto en marcha de forma prioritaria una serie de programas estratégicos, caracterizados por tener mayor incidencia social y garantizar un mayor impacto transformador. Destacan por tres elementos: son referentes en el desarrollo de soluciones duraderas, cubren las necesidades básicas de las personas y generan igualdad de oportunidades.
Sus objetivos tienen como epicentro el bienestar de los individuos y están englobados en cinco direcciones. La colaboración para mejorar la vida de la infancia más vulnerable; el fomento del envejecimiento activo de los mayores; el acceso al empleo a colectivos desfavorecidos; la atención integral a pacientes con enfermedades avanzadas y la contribución al bienestar de personas con discapacidad o en riesgo de exclusión.