La guerra comercial se recrudece horas antes del comienzo de la cumbre del G7. La imposición de nuevos aranceles sobre importaciones a EE UU, valorados en 75.000 millones de dólares (unos 67.300 millones de euros) ha desatado tensión entre el gigante asiático y el país norteamericano. La medida entrará en vigor el próximo 1 de septiembre como respuesta a la decisión de la Casa Blanca de imponer aranceles a productos chinos por valor de 300.000 millones de dólares (casi 270.000 millones de euros).
«Responderé a los aranceles chinos esta tarde. ¡Esta es una gran oportunidad para Estados Unidos!«, ha publicado el presidente de EE UU, Donald Trump, en su cuenta personal de Twitter, al tiempo que ha «ordenado» en esa misma red social a sus empresas nacionales a que busquen una alternativa a China, en la que ha destacado la posibilidad de que retornen la producción a su país y elaboren sus productos allí. «Las enormes cantidades de dinero hechas y robadas por China de los Estados Unidos, año tras año, durante décadas, deberán detenerse», ha añadido al respecto.
En esta línea, el mandatario estadounidense también ha acusado a China de robarles su propiedad intelectual «a razón de cientos de miles de millones de dólares al año», hasta asegurar que EE UU no necesita a este país, ya que estarían «mejor sin ellos».
A ello hay que añadir la petición a grandes empresas estadounidenses como Amazon, la firma de envíos Fed Ex y el servicio postal de EE UU que «comiencen a localizar y rechazar» cualquier envío que contenga Fentanilo procedente de China o cualquier lugar. Se trata de un opiáceo más potente que la heroína y que llega a matar a unos 100.000 americanos al año, según Trump. «El presidente Xi (Jinping) dijo que lo detendría, pero no fue así«, ha remarcado.
Estas declaraciones se han producido después de publicar la pregunta «¿Quién es nuestro mayor enemigo? ¿Jerome Powell o el presidente Xi Jinping?» en alusión al discurso del presidente de la Reserva Federal en el simposio de Jackson Hole (EE UU).