En los últimos años se han producido importantes cambios en la fuerza laboral en el mundo, y un déficit de talento debido la pandemia del Covid-19, la guerra en Ucrania, el fenómeno denominado como “La Gran Dimisión”, el aumento de la inflación y la posible recesión. Un estudio de Bain & Company indica que las mujeres siguen representando menos del 40% de la mano de obra mundial, y que su participación está disminuyendo en muchos países -como la India y Nigeria- que tienen un crecimiento más rápido y un mayor número de mujeres sin estudios universitarios. Las mujeres pueden ser una parte clave de la solución a la escasez de talento. Comprender las diferencias -y las similitudes- entre mujeres y hombres en el trabajo es fundamental para abordar la paridad de género y ganar la guerra por el talento. A pesar de los diferentes puntos de partida y contextos culturales, todos los países tienen la oportunidad de incorporar más mujeres a la fuerza de trabajo, de forma que se satisfagan las carencias de personal y se promueva el empoderamiento de la mujer.
Clara Albuquerque, socia de Bain & Company en las prácticas de Servicios Financieros, Digital y Agile Innovation, afirma. “Los hombres y las mujeres tienen motivaciones homogéneas a la hora de trabajar, en factores como la orientación financiera y el compañerismo. También tienen posturas similares en cuanto a la inclusión, ya que menos del 30% se siente incluido en el lugar de trabajo”.
Con motivaciones similares, pero resultados tan diversos, el informe de Bain & Company desvela los tres desequilibrios más significativos que suelen estar en el centro de la brecha entre mujeres y hombres en el trabajo:
La elección de la profesión está ligada a las expectativas adquiridas durante la infancia: aunque se han producido avances, sigue habiendo un sesgo de género en la elección de profesiones. Las mujeres sólo ocupan el 25% de los puestos de trabajo en el sector de la informática en EE. UU. y el 13% en el de la ingeniería. Este perjuicio está integrado desde una edad temprana. De hecho, los estudios han demostrado que, a los siete años, las niñas eligen carreras más relacionadas con el cuidado, como la enseñanza y la atención sanitaria, y los niños eligen carreras más estereotipadamente masculinas, como la ingeniería. Aunque la brecha educativa se está cerrando en todo el mundo, todavía hay otras áreas de oportunidad. Las mujeres que obtienen una licenciatura en informática han pasado del 33% en 1980 al 21% en 2018. La situación es similar en todo el mundo.
La flexibilidad es un dilema: los hombres y las mujeres señalan que la flexibilidad es un instrumento de interés común cuando empiezan a trabajar, pero en algunos países, conforme a la edad, la flexibilidad crece en importancia para las mujeres y disminuye para los hombres. En EE. UU., la proporción de mujeres que trabajan a tiempo parcial es dos veces mayor que la de los hombres. De estas, el número de mujeres que trabajan voluntariamente a tiempo parcial por necesidades familiares es casi 9 veces mayor. La proporción de mujeres que trabajan a tiempo parcial es aún mayor en muchos países europeos. En Países Bajos, tres cuartas partes de las mujeres trabajan a tiempo parcial, sobre todo para conciliar el cuidado de los hijos y el trabajo.