La producción económica mundial está sujeta a factores múltiples y diversos. La última actualización de las perspectivas de crecimiento del Fondo Monetario Internacional reduce la producción en cinco décimas para este año, hasta el 4,4%.
Las proyecciones para economías concretas también sufren importantes variaciones. En el caso de España, desciende del 6,4% hasta el 5,8% en 2022, pero el país que lidera las caídas es Estados Unidos, donde se espera que el crecimiento sea del 4%, 1,2 puntos porcentuales menos de lo que se pensaba hace tan solo tres meses.
Estos datos ya han ocupado portadas en la prensa de todo el mundo, pero el FMI llama la atención sobre otro hecho: la dificultad de que las proyecciones lleguen a cumplirse en un contexto tan incierto.
Desde la irrupción de la pandemia, en 2020, no dejan de sucederse hechos que amenazan con hacer inútiles los esfuerzos públicos y privados por sobreponerse a las crisis. Cuando la covid-19 da un respiro aparecen los problemas en la cadena de suministro, después la escasez de microchips, a la que siguen la inflación o, en este momento, la posibilidad de que estalle una guerra.
El FMI califica estos factores como los causantes de una «persistente incertidumbre», en palabras de la responsable económica Gita Gopinath. «La recuperación mundial continúa pero se enfrenta a múltiples dificultades al comienzo del tercer año de la pandemia», añade.