España comenzó el año 2020 con más de 19 millones de personas trabajando, e incluso alcanzó en el verano de 2019 cifras históricas, al superar en junio y julio los 19,5 millones de ocupados. Una vez el coronavirus irrumpió en el país, los trabajadores han sido los primeros en pagar las consecuencias.
De ese modo, las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Seguridad Social revelan que hay 18,6 millones de ocupados, tras la caída de más de 700 mil empleados en marzo y abril. No son solo datos, son empresas que han paralizado su actividad y necesitan ajustar sus plantillas a la producción.
En España han sufrido estos ajustes sectores como el hostelero o el comercio, pero también las grandes industrias se han tenido que adaptar. De hecho, los ajustes más numerosos los presentan multinacionales que difícilmente esperan recuperar el empleo perdido. A continuación, un repaso de las empresas que han anunciado recortes en el empleo durante estos primeros meses de crisis.
Airbus, 900 empleos
La multinacional europea reducirá su plantilla en 15.000 trabajadores desde este verano hasta el del año que viene, el 11% de sus trabajadores. Esta reducción es fruto de la caída de la aviación en estos meses, cifrada en un 40%. La compañía excusa esta decisión por la «crisis sin precedentes» que afronta el sector. Tampoco son buenas sus previsiones, ya que avanza que «no se espera que el tráfico aéreo recupere los niveles anteriores al COVID-19 antes del 2023 o incluso del 2025». En concreto, los recortes de empleos serán de 5.000 puestos en Francia, 5.100 en Alemania, 900 en España, 1.700 en Reino Unido y otros 1.300 en las demás plantas del resto del mundo.
Alcoa, 534 empleos
El gigante estadounidense de la metalurgia lleva años planeando recortes en sus plantas en España. La crisis del coronavirus adelanta las prisas de Alcoa por reducir su plantilla en San Ciprián (Lugo) en base a unas «insostenibles circunstancias» en la planta de aluminio. Los planes para ajustar la fuerza de trabajo podrían afectar a 534 empleados, tras incurrir en pérdidas financieras recurrentes que el fabricante espera que prosigan.