El dato de inflación de Estados Unidos correspondiente al mes de marzo era el dato más esperado por los mercados en esta semana. Y es que, los bancos centrales y, especialmente, la Reserva Federal han puesto la reducción de la inflación en el foco de sus objetivos. Por eso, la evolución de la misma, y su disminución, son fundamentales para prever lo que sucederá en materia de política monetaria.
Los datos de la inflación
En cuanto a los datos, la verdad es que no ha habido grandes sorpresas. El IPC general se ha situado en el 5% en términos interanuales, frente al 5,2% previsto por el mercado y el 6% del mes de febrero. Con lo cual, el IPC se ha comportado mejor de lo esperado. Por otro lado, la inflación subyacente sigue mostrando signos preocupantes porque no termina de remitir. En este caso, se ha situado en el 5,6% frente al 5,5% del mes de febrero.
“Estos datos confirman la tendencia a la baja del índice de precios al consumo norteamericano que se viene observando desde el pasado verano, al sumarse 9 caídas consecutivas, aunque el componente de inflación subyacente se resiste a bajar”, explica Alfredo Jiménez del Instituto Español de Analistas.
Sin embargo, hay que buscar los motivos a esta reducción. Y es que, según Tiffany Wilding, economista de la gestora de fondos PIMCO, la inflación de los alquileres se desaceleró notablemente de un mes a otro, lo que sugiere que los efectos aplazados de la bajada de los alquileres de mercado pueden haber llegado finalmente al IPC. “Mientras tanto, no se observan indicios de que el aumento de los precios al por mayor de los vehículos usados se haya trasladado a los consumidores”.
