La inflación se ha convertido en la principal preocupación de los inversores y del mercado después de la fuerte escalada que está registrando en los últimos meses. Las estimaciones situaban el dato en el 5,3% para el mes de septiembre. Sin embargo ha terminado siendo del 5,4%, la más alta en los últimos 13 años. Aunque la realidad no ha superado por mucho a los pronósticos, el consenso coincide en que esta situación inflacionaria añade más presión a la Reserva Federal para adelantar el tapering y evitar que el aumento de los precios se descontrole.
«Las presiones sobre los precios están siendo impulsadas por los cuellos de botella de la cadena de suministro, el aumento de los precios de la energía y el incremento de los salarios. Sin embargo, el cuarto mes consecutivo de inflación estable sigue apoyando la postura de endurecimiento lento de la Reserva Federal y, en consecuencia, los mercados de valores», señala Ben Laidler, estratega de mercados globales de eToro.
La inflación de los precios al consumo de septiembre en EE. UU. subió un poco por encima de las expectativas del mercado (5,3%). Fue el cuarto mes consecutivo de subidas entre el 5,0 y el 5,5%. El impulso de la inflación aumentó hasta el 0,4% con respecto al mes pasado, por encima de las previsiones del 0,3%, con más de la mitad del aumento impulsado por los costes de la vivienda y los alimentos.
Por su parte, Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers, advierte que «una prolongación del pico de inflación en curso podría aumentar los riesgos de más efectos secundarios que conviertan el shock de precios en un cambio ascendente en el régimen de inflación», advierte el experto.
Diferencias entre Europa y Estados Unidos
Aunque las dos regiones están atravesando un proceso inflacionario en este 2021, hay algunas diferencias notables. Especialmente, en el consumo. En Estados Unidos, a pesar del aumento en la tasa de ahorro, el crecimiento masivo de los ingresos impulsado por el estímulo ha devuelto el consumo a su nivel de tendencia la primavera pasada. «La situación es muy diferente en la zona del euro, donde la brecha de consumo aún se situó en un asombroso -7% en el segundo trimestre de 2021», añade el experto. Por tanto, «el margen de maniobra para trasladar los precios más altos de los recursos básicos a los precios al consumidor es mucho más limitado en la zona del euro que en Estados Unidos», asegura Moëc.