La inflación americana es el dato de mercado más esperado en los últimos dos años. De ella depende el rumbo de la política monetaria y, en el mes de marzo, ha vuelto a sorprender negativamente. La inflación medida por el IPC subió de 3,2% a 3,5% en marzo. Excluyendo energía y alimentos, la inflación subyacente se mantuvo en 3,8%, superando las expectativas. Preocupantemente, la inflación «supercore» (servicios excluyendo energía y vivienda) aumentó de 4,3% a 4,8% interanual.
Esta subida de precios en todos los tramos ha golpeado a los mercados financieros, que ahora descartan una reducción en los tipos para el mes de junio en los Estados Unidos. Pero, no solo eso, sino que también pone contra las cuerdas al BCE, que podría adelantarse a la Reserva Federal a la hora de iniciar el camino de la moderación monetaria.

Así interpretan los analistas el dato de la inflación
“Es importante recordar que el indicador de precios preferido por la Reserva Federal sigue siendo el deflactor de los gastos de consumo personal (PCE). En este contexto, es probable que un mayor peso de la atención médica compense con creces un menor peso de los servicios de transporte. Sin embargo, en general, esta lectura ya envía otra clara señal hawkish a los mercados”, menciona Christian Scherrmann, economista para Estados Unidos en DWS.
La gestora Natixis, por su parte, asegura que «la inflación parece alta en Estados Unidos, pero en realidad es baja; mientras que la inflación parece baja en la eurozona, pero en realidad es alta». Los expertos concluyen que si se corrige la inflación en Estados Unidos por el efecto de la subida de los alquileres imputada a los propietarios de viviendas y si la inflación en la zona euro se corrige por la bajada de los precios de la energía o la bajada de los precios de las importaciones, se ve una situación muy diferente de la que resulta de la observación de la inflación general.
A principios de año, los mercados tomaron los repuntes de la inflación de manera más relajada, mientras que ahora, la preocupación se ha convertido en el sentimiento predominante. “Ha aumentado la preocupación de que el reciente repunte de la inflación sea más sostenible y estamos viendo esa realidad reflejada en la reacción tanto de la renta variable como de los bonos, que se venden en respuesta al informe”, asegura Bret Kenwell, analista de inversiones en EEUU de eToro.