Tradicionalmente, la innovación se ha asociado con la generación de ideas y respuestas creativas a desafíos empresariales. Sin embargo, debido a la evolución del ecosistema de innovación, esta perspectiva está experimentando una evolución notable.
Desde mi experiencia en la gestión de sesiones creativas para abordar retos empresariales, he observado con frecuencia el fracaso de iniciativas innovadoras debido a una formulación deficiente de las preguntas a las que se busca respuesta. En gran parte esta paradoja se sustente en nuestra excepcional habilidad para hallar respuestas, sin importar cuán pertinentes sean las preguntas que nos aparezcan delante.
El profesor de la Universidad Politécnica de Milán, Roberto Verganti, señala en su libro Overcrowded que el mundo de la innovación necesita diseñar soluciones significativas en un panorama saturado de ideas y con acceso a proveedores, emprendedores y respuestas económicas en constante crecimiento.
En este contexto, la ruta alternativa a la innovación que propone Verganti no busca comprender cómo funcionan las cosas, sino por qué las necesitamos. Busca ofrecer a los clientes algo auténticamente significativo, algo que puedan amar a través del planteamiento de las preguntas correctas.
La irrupción de los modelos de Inteligencia Artificial Generativa ha elevado esta realidad a un nivel superior, con efectos visibles ya en marcha. En el Grupo Enel, por ejemplo, estamos experimentando con la incorporación de Chat GPT como un componente más en nuestras sesiones de brainstorming, añadiendo variedad y profundidad al proceso.