La recuperación económica parece estar lejos aún para el tejido empresarial, especialmente para las empresas de menor tamaño que ven cómo el aumento de medidas fiscales les ha hecho mella, notablemente, en tan solo un año. A pesar de no ser el principal objetivo de la ofensiva fiscal, las pymes se han visto involucradas en la presión que ejerce el Gobierno sobre las firmas de mayor tamaño.
En la última encuesta realizada por la Cámara de Comercio a microempresas y empresas de tamaño medio, se puede apreciar la gran preocupación que invade a este sector empresarial ante la constante subida de impuestos. En una cruzada contra las empresas de mayor tamaño, el Ejecutivo se está llevando por delante a miles de pequeñas firmas que no pueden soportar semejante presión.
El empleo, la facturación o la inversión empresarial serían algunos de los principales temores de las pymes, lejos de ser el Impuesto de Sociedades como se tiende a pensar. Esta medida afecta de forma directa a las grandes compañías, consideradas como tal aquellas con más de 250 empleados, para que sus impuestos sean mayores y, sin embargo, lo que se está consiguiendo es poner a las de menor tamaño contra las cuerdas.
Medidas fiscales que avanzan silenciosas
Si se tiene en cuenta que el tejido empresarial español está formado, casi en su totalidad, por pequeñas y medianas empresas, que no cuentan con grandes beneficios, sobrecargar al sector con continuas subidas tributarias, que avanzan silenciosos en la larga lista de costes a los que tiene que hacer frente el pequeño empresario, parece ilógico.