Las expectativas de normalización de la actividad turística han llevado a los inversores a tomar posición en el mercado. Si en 2020 la inversión hotelera sufrió un hundimiento hasta los 955 millones de euros a causa del freno en seco del sector, durante la primera mitad de este 2021 los indicadores muestran la carrerilla que ha tomado la compraventa de activos.
Según los datos difundidos por Colliers, este indicador ha cerrado la primera parte del año en los 1.094 millones de euros, sellando “uno de los mejores registros semestrales de los últimos 15 años”. La cifra ha permitido materializar un total de 52 operaciones bien de compras existentes, edificios para su reconversión a hotel o suelos para desarrollos hoteleros, con las que “parece quedar atrás la extraordinaria ralentización de la inversión acontecida en 2020 como consecuencia del impacto de la COVID-19, sobre el sector turístico”.
Los elevados niveles de liquidez, unidos a la presión de los fondos para invertir tras un largo periodo de sequía y el proceso de desinversión de algunas cadenas para cubrir el bache de la pandemia representan el caldo de cultivo que ha dado lugar a este rally. “Todo ello se está produciendo en un contexto de limitada disponibilidad de financiación para adquisiciones, lo cual hace prever que la actividad de inversores se multiplicará a medida que la financiación empiece a fluir”, precisa la directora general de la división de hoteles de Colliers, Laura Hernando.
El comportamiento contrasta con el de algunos países europeos como Alemania, Países Bajos o Reino Unido, con niveles de inversión “todavía en mínimos”. Esta situación obedece al hecho de que los expertos están convencidos de que el mercado hotelero destinado al ocio se recuperará mucho antes que el segmento de negocios. “Existe un amplio consenso en la comunidad inversora internacional sobre una recuperación más veloz de la demanda turística de ocio frente a la de negocio y que, países como España y en concreto su sector vacacional, presentarán un patrón de recuperación muy sólido a corto y medio plazo”, remarcan desde Colliers. En este sentido, el 60% de la inversión durante el primer semestre de 2021 se concentró en activos vacacionales, frente al 40% del segmento urbano, transaccionándose muchos de ellos en zonas turísticas.
Se da la circunstancia de que a diferencia de las marcas internacionales “buena parte” de la planta hotelera en España sigue en manos de las cadenas, sobre todo, en el mercado vacacional, algo que no ocurre en otras regiones, donde lo habitual es separar propiedad y gestión. Esto explica el aumento de las decisiones de venta de los operadores nacionales, que se han visto obligados a desprenderse de activos, “ante la enorme presión de caja que están soportando”. Sin embargo, en aquellos establecimientos en manos de propietarios no hoteleros como fondos de inversión private equity o family offices, la estrategia se ha enfocado en la renegociación de rentas o la recapitalización, pero en ningún caso desinversión.