La llegada del coronavirus a España, y el obligado confinamiento durante los meses de marzo y abril, ha resquebrajado por completo las expectativas de la inversión inmobiliaria para este año. Después de un primer trimestre que los expertos del sector califican como “extraordinario”, en el que se realizaron operaciones por un valor superior a los 4.000 millones, durante el segundo trimestre esta cifra se situó en los 1.100 millones. Hay que remontarse al ejercicio 2013 para encontrar una cifra similar en un contexto marcado por la incertidumbre tanto de la evolución de la pandemia como del curso de la economía.
Estas son las principales conclusiones que se desprenden de Market Outlook 2020, elaborado por la firma de consultoría CBRE, que se ha visto obligada a revisar sus previsiones. En una edición especial, el consejero director, Head of Capital Markets de CBRE, Mikel Marco-Gardoqui, ha asegurado que, si bien “el ejercicio arrancó con muy buenas cifras para el sector inmobiliario español, por la gran cantidad de capital disponible, las positivas previsiones macroeconómicas y los sólidos fundamentales del mercado (…), la ralentización de la actividad a partir de marzo era de esperar”.
En concreto, estiman que la inversión directa en activos inmobiliarios alcanzará los 8.500 millones, cantidad muy inferior a los 12.000 del ejercicio anterior y que se quedaría “por debajo” de los niveles de los últimos cinco años. Esta estimación se ha realizado en base a las previsiones macroeconómicas que elabora CBRE, en las que anticipan que la economía española será, junto a Francia e Italia, la que mayor caída de PIB sufrirá este año en el conjunto de la Unión Europea.
Así, en un escenario de recuperación en forma de V o recuperación temprana, en el que no se contempla la reclusión en los hogares, la contracción de la economía para el conjunto del año sería del 10%, mientras que con posibilidad de rebrote antes de finales de 2020 la caída del PIB podría situarse en el 13,5%. Por último, en un tercer episodio, que contempla contagios de “cierta intensidad”, el retroceso podría llegar a ser del 13,7%, con un rebote más lento, en forma de L, y con “efectos más perniciosos” aún sobre la economía, empresas y hogares. “A medida que vayan apareciendo datos, se tendrá una mayor visibilidad sobre el ritmo y alcance de la recuperación de la demanda en la economía, paso previo imprescindible para que el sector inmobiliario vuelva a mostrar cierto dinamismo”, añade Marco-Gardoqui.
A finales de junio, el 40% de las operaciones de inversión en curso antes de la declaración del estado de alarma se habían visto afectadas por esta situación. Pese a ello, solamente nueve procesos han sido cancelados y el resto se han pospuesto. A este respecto, cabe destacar el segmento hotelero, así como los activos aparejados al retail -a excepción de los supermercados- al ser los más perjudicados. Desde CBRE comentan que el mercado se encuentra en un estado de indefinición, marcado por la actitud de los inversores hacia el ‘wait & see’ y una acentuada polarización.