¿Cuáles son los argumentos para apostar por la inversión sostenible en la actualidad?
Desde nuestro punto de vista, realmente estamos teniendo en cuenta la sostenibilidad desde hace muchos años, porque creemos que la Inversión Responsable no sólo tiene un impacto positivo en la sociedad, sino que también aporta un valor sostenible a largo plazo para los clientes. Esa es la razón por la que incorporamos consideraciones medioambientales, sociales y de gobernanza a nuestras decisiones de inversión. Nos comprometemos con las empresas cuando pensamos que una parte de su posicionamiento ESG puede tener un impacto material en el rendimiento o la reputación en el futuro. Votamos en todas las asambleas generales sobre temas como la independencia del consejo, la diversidad del mismo y su remuneración, si ésta tiene en cuenta la estrategia a largo plazo de la empresa o no…
Todo esto forma parte de nuestro deber fiduciario de influir en las empresas en las que estamos invertidos para que vayan en la dirección correcta en materia de gobernanza. En cuanto al fondo de renta variable europea que gestiono, estamos excluyendo el 20% de nuestro universo de inversión con la puntuación medioambiental más baja.
¿Qué relevancia tiene el cambio climático en su planteamiento de inversión?
AXA forma parte de la Net Zero Owner Alliance con el objetivo de tener una cartera de activos neutra en carbono para 2050. Realmente creemos que tenemos un papel que desempeñar en la limitación del calentamiento global. Excluimos a las empresas que no demuestran de forma creíble su compromiso con la transición energética. En este sentido, los gestores de carteras de AXA IM disponen de herramientas específicas para ayudarles a integrar los riesgos y oportunidades climáticos en sus análisis. Queremos evitar las empresas que no están haciendo lo máximo para adaptarse al cambio climático. Pero, por otro lado, tenemos la posibilidad de detectar e invertir en los ganadores, los grupos que consideramos que están mucho mejor situados que sus homólogos o para los que el cambio climático abre grandes mercados nuevos.
Por ejemplo, todas las empresas de gas industrial o de equipos que promueven la electrificación y reducen el consumo de energía. Pero desgraciadamente el mundo no puede ser net zero en un día. Por eso invertimos en grupos que consumen mucho CO2 pero que van en la buena dirección; son empresas en transición. Por ejemplo, nuestro fondo está expuesto a petroleras porque creemos que necesitamos su flujo de caja para acelerar el ritmo de la transición.
Pero, ¿por qué invertir en una petrolera?
Es cierto que para ser ecológicos es bueno invertir en energía solar y eólica. Ya hay empresas que lo están haciendo. Pero también necesitamos inversiones en hidrógeno, que es clave para el futuro. En la transición energética, necesitamos tener una gran red de distribución e invertir mucho capital que no será rentable a muy corto plazo. Por eso, desde nuestro punto de vista, sólo las grandes empresas, como las compañías de gas industrial y las petroleras, pueden ayudar a financiarlo. Por eso creo que la energía forma parte del juego. De lo contrario, si sólo inviertes en empresas que ya son completamente ecológicas no resuelves el problema de la transición energética.