Emprendimiento y globalización son dos conceptos cada vez más relacionados entre sí. Esto lo sabe bien la CEO y fundadora de TheVentureCity, Laura González-Estefani. Emprendedora desde 1999, comenta que todo comenzó cuando se trasladó a la ciudad estadounidense de San Francisco. “Amigos de todas partes de Latinoamérica y de Europa que venían a probar suerte en Silicon Valley se quedaban en mi casa. Vi pasar a gente muy brillante, pero que no tenía éxito porque no tenía una red de contactos”, explica.
En ese momento, comprendió la importancia de la “oportunidad”, por lo que con la idea de ayudar a poner en marcha los proyectos de «buenas ideas y mentes privilegiadas», empezó a recomendarles a otras personas, así como a invertir como business angel.
En la actualidad, también forma parte del Consejo Europeo de Innovación de la Comisión Europea. Y, de entre todas las políticas que llevan a cabo, González-Estefani destaca su participación en la creación de un fondo de desarrollo de start-ups que, a lo largo del último año, ha invertido en más de 100 empresas en todo el territorio europeo. “No somos lead investors, no lideramos rondas, pero hacemos un match funding. Es decir, si llega una compañía dentro de uno de los sectores que apoyamos y viene con un lead investor, hacemos un match de hasta 15 millones”. En resumen, “no es un fondo que lidere rondas, sino que las completa”.
En este contexto, la experta considera que la situación del emprendimiento en estos momentos ha tomado un nuevo rumbo: “La cada vez menor dependencia de los fundadores de capital de riesgo tradicional es el resultado de una inversión cada vez más democrática. Los nuevos mecanismos, desde blockchains hasta crowdfunding, significan que ahora existe una gran cantidad de canales para que los ciudadanos comunes y los inversores individuales financien empresas en etapa inicial”.
Además, en este nuevo escenario cada vez más interconectado, también indica que el capital americano se ha dado cuenta de que tenía que salir de la bahía de San Francisco para buscar nuevas oportunidades. “Europa es la niña bonita de las inversiones y, sobre todo, España, porque con el mismo dinero un emprendedor europeo va a construir mucho más rápido que uno de San Francisco porque podrá contratar al doble de personas”, señala al tiempo que menciona que, “el concepto de empresa emergente global es más fuerte que nunca”.