El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, presidió hoy la Junta General Ordinaria de Accionistas de la compañía, que tuvo lugar en la sede social de la compañía en Madrid. Los accionistas aprobaron las Cuentas Anuales y el Informe de Gestión correspondientes al ejercicio 2022, entre otros puntos del orden del día de la Junta, que alcanzó un quórum del 92%.
Naturgy cerró un ejercicio 2022 marcado por una extrema volatilidad en los mercados internacionales. En este contexto, la compañía registró un EBITDA de 4.954 millones de euros (+40%) y un beneficio neto reportado de 1.649 millones (+36%). Los recursos generados durante el ejercicio 2022 se dedicaron principalmente a inversiones, con un importe cercano a los 2.000 millones de euros, así como a la retribución a sus accionistas, con 1.200 millones, y a la contribución social vía impuestos y tasas, por encima de los 1.100 millones.
El destino de las inversiones confirma el compromiso de Naturgy por avanzar en la transición energética, ya que casi un 70% de las realizadas son elegibles según la taxonomía definida por la Unión Europea. A 31 de diciembre, la deuda neta de la compañía se situó en 12.070 millones de euros (-6%) que mantuvo la calificación crediticia de BBB con S&P y Fitch.
Durante su intervención ante los accionistas, Francisco Reynés destacó los hitos alcanzados por la compañía a pesar del entorno. “El año 2022 ha sido un ejercicio desafiante y único tras aunar una extrema volatilidad internacional, las tensiones geopolíticas y la incertidumbre en el coste energético para hogares e industria. Naturgy ha intensificado su compromiso para dar estabilidad a todos sus públicos de interés, desde empleados a accionistas y clientes, sin olvidar nuestro papel clave en la seguridad de suministro. Nuestro compromiso ha sido y es explícito y permanente”, trasladó el presidente ejecutivo de Naturgy a sus accionistas.
Ante los accionistas, el presidente ejecutivo de Naturgy explicó la intensificación de las medidas y propuestas regulatorias puestas en marcha durante el año 2022 con el objetivo de desacoplar los precios de la electricidad y el gas, y reducir la volatilidad y limitar el precio final de la energía, entre otras.