Es una de las conclusiones que se extraen del estudio preparado por el profesor Alfonso Sánchez (CUNEF y FEDEA) sobre el sistema público de pensiones contributivas para los trabajadores autónomos, compuesto en la actualidad por 3,3 millones de afiliados.
Este informe señala que “una característica destacada de nuestro sistema es la elevada libertad de elección de las bases contributivas”. Es decir, a diferencia de lo que sucede en la mayor parte de los países de nuestro entorno, los autónomos españoles pueden elegir sus cotizaciones dentro de unos topes fijados anualmente por la Seguridad Social.
Se trata de una elección que es determinante con posterioridad para su pensión,cuya cuantía se calculará como una media de las bases de cotización correspondientes a los últimos años anteriores a la jubilación.
Además, el estudio también subraya que la normativa fija una edad crítica (actualmente los 47 años) y un umbral, bastante elevado, de cotización mínima a esa edad, “de forma que todos aquellos que elijan quedarse por debajo del umbral en ese momento sólo podrán aumentar sus cotizaciones a un ritmo reducido en el futuro, lo que les impedirá optar a pensiones elevadas”. En definitiva, el sistema obliga a los autónomos a fijar su estrategia de cotización a una edad relativamente temprana y les fuerza a tomar decisiones complicadas en una situación de elevada incertidumbre sobre la evolución futura de sus ingresos.
Se opta por bajas cotizaciones