Verano negro para el sector turístico nacional. La apertura de fronteras tras el levantamiento de las restricciones a la movilidad no ha conseguido impulsar los viajes a España, en un contexto en el que los rebrotes han provocado que una multitud de países se sumen a la recomendación oficial de no pisar este país o la imposición de una cuarentena a la vuelta. Así, los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), arrojan que España recibió 2,5 millones de visitantes extranjeros durante el mes de julio, lo que supone un descenso del 75% con respecto al mismo periodo del año anterior.
Francia se ha convertido en el principal país emisor en el séptimo mes del año, con la llegada de 597.244 personas (-58,4%), seguido de Alemania (432.302 personas) y Reino Unido (377.886 personas), cifras que, en cualquier caso, son un 65,2% y un 82,5% menores en comparativa anual. Destacan también Países Bajos (-189.995 personas) y Bélgica (-154.826 personas). Estos datos reflejan la evolución de la pandemia a nivel europeo y global, así como la falta de confianza que suscita este país al resto del mundo.
En el acumulado de los siete primeros meses del año, la cantidad de personas foráneas que han visitado este país asciende a 13,2 millones, con una reducción del 72,4%. Entre enero y marzo (mes en el que se declaró el estado de alarma) la cifra de turistas se situaba en los 10,58 millones de personas. Para hacerse una idea del freno en seco que ha experimentado la industria de los viajes, casi 48 millones de personas habían visitado España a finales del mes de julio del año pasado.
Fuente INE