Los datos muestran de sobra cómo la exhaustiva regulación que está aplicando Pekín a ciertas empresas y sectores ha producido cambios en el terreno de juego de los mercados asiáticos, pero también mundiales.
Cabe recordar que hace tan solo unos días Pekín dictaba una nueva y dura normativa que prohibía la minería de los tokens digitales dentro de sus fronteras, algo que, entre otros factores, llevó a las principales criptodivisas al rojo.
Y es que hace tan solo un par de semanas, según se hacían eco desde la agencia Reuters, el Banco Popular de China (PBOC) explicó que “las criptodivisas no deben circular en los mercados como las monedas tradicionales y que las bolsas extranjeras tienen prohibido prestar servicios a los inversores continentales a través de Internet”, sentenciando además que el gobierno chino “reprimirá decididamente la especulación con monedas virtuales y las actividades financieras y comportamientos indebidos relacionados con ellas, con el fin de salvaguardar las propiedades de las personas y mantener el orden económico, financiero y social”, dijo el PBOC en un comunicado publicado en su página web.
De esta manera manera el PBOC, su banco central, declaraba ilegales todas las transacciones de criptomonedas en China. Prohibía la minería y los intercambios de Bitcoin en las primeras etapas de la ofensiva contra las criptomonedas, pero lo cierto es que la nueva legislación se ampliaba para prohibir todas las actividades relacionadas, incluida la equiparación de pedidos, la emisión de tokens y la conversión de monedas virtuales, que son las que más afectan al mercado.
