El año pasado, mientras Europa se encontraba confinada, las compras de coches eléctricos aumentaron casi un 135%, lo que ha convertido al Viejo Continente en el motor mundial de las ventas de este tipo de vehículos, por delante de China (que registró un crecimiento de las ventas cercano al 12%). En un momento difícil para los fabricantes de coches, las ventas mundiales de coches eléctricos alcanzaron por primera vez los 3,24 millones de unidades y su cuota de mercado aumentó hasta el 4,2% en 2020, frente a un 2,5% en 2019.
Con estos datos sobre la mesa, parece que la aceleración de la transformación digital de la economía mundial observada el año pasado se ha prolongado durante 2021.
Los datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) revelan que en 2020 se registró un número récord de coches eléctricos en todo el mundo: tres millones, lo que supone un 41% más que en 2019. Sin embargo, en el primer trimestre de 2021 se registraron 2,5 veces más coches eléctricos que en el mismo periodo de 2020.
Aunque la pandemia sigue siendo una fuente importante de riesgo e incertidumbre, la combinación de unos tipos de interés bajos, pero al alza, unos bajos niveles de inventario, nuevas fuentes de innovación en movilidad, una regulación más estricta, una mayor concienciación medioambiental y los cambios en las preferencias de los consumidores proporcionan una combinación de factores cíclicos y estructurales que impulsarán la demanda en todo el sector de la movilidad.
Por tanto, puede considerarse que la fuerte demanda de vehículos eléctricos fue el aspecto más positivo del mercado europeo en 2020 y la demanda en Europa occidental sigue superando la de otras regiones del mundo, incluida China. Y eso a pesar de que China, que es el mayor mercado mundial de vehículos de pasajeros, ha registrado una notable recuperación de los volúmenes desde la reapertura de su economía. La demanda continuará siendo positiva, siempre que la economía china mantenga su tendencia de crecimiento.
